Nuestra historia



Tibor Jakabovics: ingeniero, inventor, investigador, coleccionista, filántropo, padre de tres hijas, con debilidad por el dulce y afición por correr. Desde la secuoya más alta hasta la mitocondria más diminuta de una célula, desde las ciudades más grandes hasta los ojos de sus hijas: Tibor se siente fascinado por todo y todo le apasiona debatirlo. Su motivación es abrir puertas a la humanidad. Opina que Lavylites no es tanto creación suya como de todos aquellos que mostraron interés y disposición para trabajar en el concepto. Su descubrimiento fortuito simplemente plantó una semilla de la que, en sus palabras, creció un roble gigantesco. Durante los últimos años, Lavylites ha alardeado de una tasa de crecimiento que haría palidecer incluso a gigantes de talla global como Microsoft.



Estudios y trabajo de investigación

Tibor nació en 1966, en la ciudad húngara de Pécs, donde transcurrió su etapa escolar antes de comenzar sus estudios universitarios en Veszprém, también en Hungría. Se graduó como ingeniero químico, aunque su principal foco de interés recaía sobre la biología humana, así como el metabolismo y la transferencia de información de los seres vivos. Durante su participación en diversos proyectos de su ámbito de especialización como ingeniero químico, dio con un hallazgo inesperado relacionado con el funcionamiento del cuerpo humano y su manipulación benigna que cambiaría tanto su vida como la de los alrededor de 300 000 consumidores de sus productos en al menos 30 países repartidos por todo el mundo.

Alguien a quien conocía sufrió quemaduras graves en la piel, lo que le empujó a ahondar en la curación de las quemaduras extensas en la piel. En retrospectiva, su motivación principal pudo haber sido tratar de hacer frente a la agonía de la que tuvo que ser testigo. Pronto comprendió que el funcionamiento de la piel y su capacidad de regeneración son cruciales para el cuerpo humano en su totalidad. En caso de lesiones y accidentes que provoquen quemaduras en una zona extensa de la piel, así como irritaciones e infecciones, la supervivencia de la víctima a menudo depende de la capacidad de regeneración de su piel. Aun en casos en que no dependa de ello la propia supervivencia, la calidad de vida de la víctima sin duda lo hará.



Nacimiento y desarrollo de un invento

Cuando Tibor Jakabovics se percató de que tenía en sus manos un invento, algo completamente nuevo, hizo correr la voz; como resultado, todo el mundo quería probarlo. Los resultados fueron tan asombrosos que la voz se corrió aún más; y así, un número creciente de personas comenzó a venir desde lugares cada vez más lejanos para beneficiarse del poder curativo de la pócima de Tibor. Las noticias acerca de este brebaje «milagroso» se extendieron como la pólvora. Incluso llegó un pedido de una cantidad ingente. En aquella época, Tibor vivía en una casa rural, alejado del ruido de la civilización para poder concentrarse y sumergirse en los estudios relevantes y en llevar a cabo su investigación. Al recibir el pedido anterior, se dirigió a la farmacia más cercana y adquirió 100 frascos, que rellenó con su nuevo medicamento y embutió en una mochila antes de subir al primer tren para entregar su pedido. 200 kilómetros más tarde se bajó del tren, entregó los frascos y subió en otro tren de vuelta a casa, dando por finalizada la transacción. Sin embargo, poco después de llegar a casa y continuar con su investigación, recibió un pedido telefónico de otros 500 frascos...

Y así fue cómo Lavylites comenzó su aventura empresarial.



El nacimiento de un instituto de investigación y un centro de producción

Tibor Jakabovics fundó un laboratorio de investigación de biología y química bien equipado, en el que expertos provenientes de los campos de la bioquímica, la biología y la nanotecnología llevan a cabo exhaustivas investigaciones científicas sobre el funcionamiento de los productos de Lavylites. Este laboratorio asimismo consolidó la producción, ya que permitió la creación y cumplimiento de unos estrictos requisitos de calidad y preproducción que serían la envidia de incluso las corporaciones multinacionales europeas más grandes.



La empresa y su formación

Tibor Jakabovics fundó la empresa en el año 2013. Ya en los cinco primeros años, las ventas superaron los tres millones de unidades del producto. El camino al éxito fue relativamente sencillo: los primeros clientes encontraron los productos efectivos, por lo que continuaron comprándolos. Esto condujo a un tipo de recompra bastante poco común en la industria cosmética: básicamente, la gente continuaba adquiriendo los productos de Lavylites hasta que los problemas que les habían motivado a hacerlo desaparecían. Durante estos seis años, Lavylites no llevó a cabo ni una sola campaña publicitaria. Nuestro único método de promoción consistía en que los clientes hablaban a otras personas de nuestros productos y los recomendaban en base a sus propios resultados y opiniones positivas.



Una receta maestra y dos cajas fuertes

La fórmula maestra, que constituye la base de nuestros productos, la elabora exclusivamente nuestro fundador, ya que prefiere que otras personas no tengan que asumir la responsabilidad por el grado de precisión y profundos conocimientos exigidos para realizar el compuesto adecuado. Al igual que en el caso de Coca-Cola y de Kentucky Fried Chicken, la receta es un secreto bien guardado. La documentación completa que recoge la lista del equipo, las proporciones, la tecnología y los ingredientes necesarios se guarda en dos cajas fuertes que se encuentran en algún lugar del mundo. Cuando se da la ocasión de que otra persona debe consultar esta documentación, únicamente puede abrir las cajas fuertes introduciendo una compleja combinación. Nuestro fundador no ha considerado patentar la composición base, ya que esto implicaría revelar la documentación tecnológica completa.



Lavylites por el mundo

Actualmente, Lavylites tiene presencia en todos los mercados europeos e incluso más allá de nuestro continente a través de una red de venta directa de 10 000 distribuidores que, a diferencia de otros métodos, ha demostrado ser una solución duradera. La empresa ha estado durante mucho tiempo en el punto de mira de la competencia y, naturalmente, el camino no ha estado exento de baches y momentos difíciles. No obstante, la eficacia de nuestros productos, la red que los respalda y nuestros clientes recurrentes forman tres sólidos pilares sobre los que mantener nuestra estabilidad. Hoy, nuestros productos ayudan a personas de más de 30 países de todo el mundo, desde EE. UU. hasta Nueva Zelanda, pasando por Vietnam. El centro de logística europeo de Lavylites siempre tiene la capacidad de entrar en un nuevo mercado. Todos los pedidos recibidos a tiempo se preparan y envían al transportista el mismo día en que se reciben, independientemente de las circunstancias; incluso en situaciones extremas en las que cumplir con esta estricta política suponga un gran esfuerzo adicional para la empresa. Para los pedidos que provienen de fuera de Europa, Lavylites cuenta con otros tres almacenes de distribución en tres continentes distintos. Lavylites ha establecido y aplicado siempre de forma rigurosa y coherente una política de producción estricta.



Resultados de pruebas actuales realizadas por un instituto independiente

Nuestros resultados de pruebas más actuales, llevadas a cabo por J. S. Hamilton Institute y basadas en los estándares científicos e industriales establecidos, son positivos. Los productos cosméticos más populares de Lavylites fueron sometidos a examen empleando un grupo de control y un procedimiento de pruebas de laboratorio. Si bien teníamos una total confianza en nuestros resultados, quedamos francamente sorprendidos por lo excelentes que fueron en todos los aspectos.



Nuestra filosofía de vida

Nuestro fundador ha sido un auténtico hombre renacentista, siempre capaz de admirar la riqueza y diversidad de la vida que le rodea. Aprecia la vida en los tiempos que corren, y se siente fascinado por el intenso ajetreo intelectual de cada época. Se considera a sí mismo afortunado, ya que su trabajo le apasiona, tiene una familia que le permite ser fiel a sí mismo, y ha sido capaz de crear una comunidad a su alrededor que constituye una sólida fuente de inspiración y apoyo. No tiene por costumbre alardear de todas sus obras de caridad, aunque no las niega si se le pregunta por ellas. Su trabajo caritativo no sigue unas líneas de marketing definidas: no se trata de lo que «debería» apoyar, sino de lo que le llama, lo que le toca; apoyará aquella causa o instituto con todas sus fuerzas, ya se trate de un hospital, una escuela o la Budapest Santa Claus Factory.

En su interior, Tibor nunca ha dejado de ser ese niño que teme a la oscuridad de la noche y, al mismo tiempo, se siente intrigado por ella, y tiene curiosidad por las estrellas que la envuelven. Y así, continúa observándolas hasta hacer algún hallazgo. Considera que Lavylites es el producto de nuestros esfuerzos conjuntos, algo que va más allá de una mera combinación de personas. Y se considera a sí mismo un timonel cuyo deber es mantener la dirección del barco de Lavylites siempre que es necesario. Para él, el dinero es simplemente un modo de medir el éxito, no el objetivo. Tibor no se centra en conservar el momento, sino en crear el futuro.

Y lo hace desde las 4:30 de la mañana, día tras día...